martes, 11 de septiembre de 2012

Relate de Aventuras. Corrección


JOSÉ Y LA TRIBU (corrección)


Hace 15 años el menor de los Romero, José, fue separado de su familia. Matías y Juan, sus hermanos mayores,  lo buscan desde hace algunos años.
En el pueblo cuentan que fue llevado al corazón de una tribu del Amazona. Matías y Juan desesperados, decidieron dejar su pueblo natal misionero y salir en busca de su hermano menor.
Una madrugada, con pocos elementos, tomaron la canoa que Don Enrique tenía desde chiquito, pero hubo un mínimo problema; los remos, de tantos años sin usar, se rompieron inesperadamente en el medio del cruce del río. Los  hermanos  tomaron unas ramas para ayudarse en su navegación, pero el río traicionero envolvió al bote en una turbulencia y terminaron cayéndose al agua Matías no sabía nadar, entoncesJuan lo fue a ayudar tomándolo de sus hombros y arrastrados por la intensa corriente. Alcanzaron a tomar un tronco que viajaba junto a ellos y lograron subirse a él. La corriente los llevaba a caer por un salto de agua, entonces, haciendo fino equilibrio, se pararon sobre el tronco casi surfeando  y saltaron hasta las lianas de un gran árbol fuerte y viejo. Al mirar hacia abajo, descubrieron la presencia de dos yacarés ansiosos y hambrientos  que no resignarían por nada del mundo a sus deliciosas presas. Los hermanos Romero comenzaron a balancearse en sus lianas hasta llegar lo más cerca de la vera del río donde decidieron lanzarse.  
Ya en tierra firme brasileña, ansiaban tomarse un descanso. Mientras cambiaban el aire, escucharon pasos y murmullos. Se escondieron entre unos arbustos para ver de qué se trataba. Lograron ver que era un grupo de hombres armados, llegaron a la conclusión de que se trataba de los traficantes que operaban de costa a costa. Lo mejor sería que no los descubriesen. Pero Juan no pudo resistir estornudar y así su ruido provocó un tiroteo. Arrastrándose por el barro lograron escapar de una muerte segura.
 A lo lejos descubrieron una choza pequeña donde corrieron a refugiarse.
En el interior del refugio los recibió un viejo sabio de una tribu cercana. Matías no dudó en contarle sobre su búsqueda y si conocía la historia de un niño misionero perdido en la selva. El anciano conocía aquella historia y les dijo que aquel niño se encontraba habitando en una tribu a pocos kilómetros de allí. El anciano les ofreció su caballo para que continuaran su camino.
Galopando sin descanso, los cubrió la noche y perdieron el rumbo. El caballo asustado por el ruido de los animales salvajes, comenzó a relinchar y terminó escapándose. Los jóvenes, desahuciados, se sentaron abatidos sin saber qué hacer. Pero de pronto apareció frente a ellos un grupo de indios  junto al viejo sabio, entre ellos estaba el más chico de los Romero y felizmente se abrasaron. Decidieron quedarse junto a ellos a conocer la cultura de la tribu que tan bien había cuidado de su hermano menor.
Continuará…

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