Había una vez una mujer que un día fue al mercado con una olla de miel en la cabeza.
Mientras iba por el camino planificando todos los negocios que podria hacer al vender la miel,se le presenta un mendigo en frente de ella y le pide sinceramente que le dé un poco de comer.
La mujer se quedó pensando que esta situación cambiaría todos sus planes.Apiadándose del mendigo, le convidó su miel sin pensar más en lo que iba a perder.
Entonces, aquel mendigo de ojos tristes al comer la miel,se transformó en un príncipe.
La mujer asombrada le pidió que le explicara qué había sucedido. El príncipe entusiasmado y feliz le contó que por un maleficio se había convertido en mendigo y que solo la piedad de una mujer desinteresada podría salvarlo.
El príncipe, entonces, recompensó su bondad entregándole una gran cofre con monedas de oro.