— ¡ Si, al fin pude llegar ! despues de tantos años. Dijo el Capitán Nemo emocionadamente sonriendo marcando sus tierras
— ¿ Esta contento señor Nemo ? Preguntó Conseil
— Como no voy a estar contento, es el día más feliz de mi vida, mi ambición y sueño de pequeño. Exclamó Nemo con extrema fascinación.
— Ahora que está contento por la llegada a este lugar ¿ podemos volver a nuestro pueblo ? Aludió Aronnax
— No, ahora tenemos que llegar al otro polo. Respondió Nemo.
— Lo lamento, pero no contará conmigo para esa búsqueda. Comento Aronnax enojado por la locura de idea.
— Conmigo tampoco. Añadió Conseil.
— Bueno, si quieren retirense. Dijo Nemo sin molestarse en su acotación
— ¡ Nemo mire usted este lugar, la vegetación de este continente es extremadamente limitada ! Grito Aronnax casi al oído de Nemo.
— Si, además estos pingüinos nos vienen siguiendo todo el tiempo y mire también esas palomas antárticas, albatros, petreles y pájaros bobos, sinceramente Nemo la bruma no se despeja y son las once y el sol sigue sin aparecer. Agregó Conseil con mucho temor asia Nemo.
— Bueno señores controlense, mis ordenes son optativas, o vamos al otro polo y como recompensa tenderán a su liberación o simplemente quedarse acá y morir de hambre como un miserable. Afirmó el Capitán Nemo
— Mas bien le pagaremos para que acceda a nuestra liberación. Dijo Aronnax
— ¡ No ! como dije antes es mi ambición y nada material me hará cambiar de opinión, es el descubrimiento más grande en el mundo. Aceptenlo vendrán al otro polo o no hay trato. Respondió Nemo confiable en las probabilidades de que sus esclavos acepten.
— Bueno, Nemo aceptamos, pero mañana nos largamos. Dijo tristemente Aronnax
— Créeme Aronnax un trato hecho jamas desecho. Dijo el Capitán Nemo.